¿Puedo quemar mi casa?

¿Puedo quemar mi casa? La propiedad privada es simplemente un cierto derecho sobre una cosa. Es superior a otros derechos (por ejemplo, al de uso, de alquiler) pero no es absoluto. Está limitado por la naturaleza de la cosa que poseo y por mi naturaleza (es decir, por la finalidad de la cosa y la mía). No puedo quemar mi casa simplemente porque es mía: estaría violando los derechos sobre ella del resto de la Naturaleza, del Ecosistema.

¿Qué es la riqueza?

Crear riqueza (crear valor) es crear orden en un pedazo del Universo, para hacerlo más útil al uso humano. Esto se hace sacando entropía o desorden, lo que exige aplicar energía y/o información.

Ácido en la Academia

Un académico dedica la mayor parte de su trabajo a opinar sonre lo que otros académicos dicen. Esto hace que la Academia sea un ambiente muy “cargado”: tanto para bien (estimular la producción) como para mal (cortar, con la crítica, las alas a la originalidad).

No existen las ideas propias

La obsesión actual en la Academia con los plagios y las citas de fuentes, proviene de pensar que existen ideas propias e ideas ajenas, como si fueran cosas. Pero esto es falso. Nuestras ideas se construyen siempre sobre otras, por lo que nadie debería reclamar su propiedad.

Evolutionary advantage of marriage

Male is designed to obtain; female, to preserve. Marriage is the consummation of the competitive advantage

Explicar por causas es la mitad

Explicar por causas es la mitad

Explicar las cosas por sus causas (materia, forma, motor, finalidad), como propuso Aristóteles, es parcial. Las cosas se explican por sus causas pero también por la posición que tienen en el todo.

Cómo amar los defectos propios

Cómo amar los defectos de uno

Amar los defectos y limitaciones que tenemos (con nuestro temperamento, por ejemplo), no significa rendirse ante ellos, sino aceptar con alegría el hecho de que tengamos que luchar ahí.
Si tengo tendencia, por ejemplo, al alcoholismo, no debo entristecerme por ello. La forma de crecer a la que estoy llamado consiste en luchar para dominar (hacerme el dueño) de esta tendencia. Mis defectos son una concreción de mi vocación.

Cómo motivar

Lo que más motiva a una persona es sentir la mirada de sus iguales, sentirse evaluado.

Por qué caímos en el relativismo

Cuando, a la Europa del siglo 13, llegó la filosofía griega de manos del Islam, venía envuelta en un debate sobre hasta qué punto debía la filosofía someterse a la Fe o alrevés; hasta qué punto Dios tenía que ser racional. Los pensadores europeos se dividieron en dos posiciones. Los voluntaristas (franciscanos primero, protestantes, después), que mantenían que Dios no está sometido a ningún orden  y podría determinar lo que quisiera: que el matar no era pecado o que debíamos odiarle Por otro lado los intelectualistas (dominicos primeros, jesuitas después) pensaban que Dios no podía ir contra su propia lógica.
Por distintas razones geopolíticas, lo que triunfó en Europa fue el Protestantismo, que es una opción voluntarista, en este contexto. Este espíritu fue el que definió la forma de pensar que hoy llamamos modernidad u Occidente.
Lo penoso de esta polémica es que se debe a un mal entendido de lo que es la libertad. Se pensaba que la libertad, que Dios debía tener para ser perfecto, era libertad de opciones, la libertad de elección, que es, en el fondo, la libertad de los animales no amarrados: el no tener impedimentos para moverse. Pensaron que para que Dios sea supremo, debería poder mandar cualquier cosa: prohibir la virtud, ordenar el adulterio, etc, sin ningún sometimiento a ninguna razón.
La verdadera libertad, sin embargo, es la libertad espiritual, que es la que le corresponde a Dios, que consiste en ser uno creador de sí mismo, ser causa sui, que implica buscar lo bueno por iniciativa de uno, moviéndose uno mismo.
Si los voluntaristas se hubieran dado cuenta de este fallo en su pensamiento, no hubieran tenido que argumentar que el orden de la Naturaleza es arbitrario, caprichoso. Y entonces no hubieran descartado este orden como fuente de la moral, y no hubiéramos caído en el relativismo que nos impide a los hombres aunarnos para encontrar la verdad más rápido.

Muerte a los filósofos

Muerte a los filósofos

Durante los casi tres milenios en que se ha pensado que la razón era el camino exclusivo a la verdad, se creyó, en consecuencia, que la búsqueda de la verdad era una tarea para “profesionales” (filósofos, primero; científicos o académicos, después).
Cuando recuperemos ahora los otros saberes (fe y corazón) quedará más claro que buscar la verdad no puede ser una opción de algunos sino la vocación de todos.