No a la libertad. No a la igualdad

No a la libertad. No a la igualdad

La cuestión política a principios del siglo 21 ha quedado reducida a elegir un punto medio entre igualdad (la izquierda) y libertad (la derecha). Hay ya un consenso de que el punto medio que representan los países del norte de Europa, es a lo más que podemos aspirar.
Pero está pobreza de alternativas se debe a que la pregunta está mal formulada.
Esta pregunta “¿Qué punto medio entre igualdad y libertad queremos?”, está presuponiendo que la humanidad es una masa informe de individuos, como bolitas en una jarra, que quieren ver cómo no pisarse unos a otras.
Otras visiones de la humanidad son posibles. Por ejemplo una más holista, donde la humanidad es un ecosistema, de hecho, parte del ecosistema planetario. Si vemos la humanidad así, la igualdad sería una necedad, y la libertad algo secundario.
Entonces, ¿cuáles serían los valores-guía, si no son la igualdad y la libertad? En un ecosistema lo importante es la función, encontrar la vocación de cada uno. Esta vocación es siempre única, nunca igual a la de otro, como único, no igual, es cada ser humano.