No al crecimiento, sí al desarrollo
El problema de obesidad, causa importante de muerte en Occidente, nos confirma que, contrario a los animales, no tenemos límite biológico a nuestro deseo de consumir.
Cuando la biología no es suficiente, es el momento de la cultura: tenemos que convencernos (vencernos a nosotros).
Y la cultura de Occidente, en este momento, tiene que gritar: la vida no tiene como fin el consumir, sino el desarrollarse. Y ‘desarrollarse’ solo implica ‘crecimiento’ en los primeros años.







ta del hombre se pone en “conseguir”, su vida se convierte en un equilibrio de fuerzas opuestas. Si la meta del hombre es “vivir”, es decir, enfrentar en cada momento lo que le pide su vocación, entonces la paz llega. Porque solo hay una fuerza que lo guía, y el trabajo y la familia son formas distintas de vivir una única vida.